Conciliando que es gerundio·trasmispekes

Una mirada atrás

Los poquitos que me leéis ya sabéis que soy poco dada a explicar detalles de mi vida personal, pero hoy es un día especial y he decidido que la ocasión lo merece.

Hoy hace 3 años que llegó el enano a nuestras vidas.

Cuando leí los posts de Peineta explicando su experiencia en el parto pensé que, si bien la suya había sido dura hasta decir basta, la mía no lo fue, y que tal vez podría quitar algo de miedo a otras madres primerizas que tuvieran el pánico escénico que todas sentimos en su momento.

Yo tuve un embarazo bastante fácil… Exceptuando un ataque de ciática que me quité con una semana de vacaciones en casa de mis padres, una faringitis que curé a base de caramelos y una pequeña alergia en la piel de la tripa, no tuve más problemas.

Salía de cuentas el día 5 de febrero y, como buen hijo de sus padres, cuadriculados hasta aburrir ordenados, ese mismo día decidió el enano que ya tenía suficiente y que quería salir.

Por la mañana fuimos al hospital porque tenía pérdidas y me pasó lo que a muchas: “hija, has perdido el tapón, no pasa nada… nadie te ha explicado qué es eso? No has ido a las clases de preparación al parto?”. En esos momentos, con un miedo en el cuerpo tremendo, nos tuvimos que morder la lengua para no saltar a la yugular a la matrona y decirle: “Pues sí, pero no suelo ver un tapón mucoso todos los días… igual si llevara un letrero, o nos enseñaran fotos en esas estupendas clases, nos ahorraríamos todos algún que otro susto. Ya perdonará usté!”

Y… de vuelta para casa! Hacía un día espectacular a pesar de ser febrero y, con el uniforme de embarazada (chandal negro que es lo único que me cabía y me ayudaba a tapar el exceso de kilos) nos fuimos comer a una terraza y disfrutar del sol.

A la hora de la siesta, me desperté con mal cuerpo… empezó a dolerme la tripa (más bien el tripón) y, después de aguantar la típica frase de

“no estarás somatizando, anda date un baño y relájate que ya te han dicho que estás verde”

le hice caso porque veía venir que iba a ser el último baño tranquilo que iba a darme en mi vida…

Porque sí, señoras, como dicen en el club de #malasmadres, a partir de entonces tendrás que fingir una diarrea para tener un rato tranquilo encerrada en el baño.

 

Fueron pasando las horas y la cosa se iba animando… yo intentaba terminar de preparar una Nota de Prensa de mi último logro laboral, mirando los mails del trabajo en la blackberry que me había acompañando los últimos meses, y levantándome cada 5 minutos, puntual con las contracciones, para sentarme en la pelota de pilates y mirar al techo de casa.

Que sí, que descubriréis mosquitos pegados de alguna noche de primavera que ni sabíais que estaban allí.

Por supuesto, algo en mi interior me decía

somatizando? te vas a cagar porque esta noche yo no dormiré, pero tú tampoco… mmmmjuajuajua

Al cumplir las 2 horas propuse una locura para algunos:

nos olvidamos de estas dos horas y nos quedamos un rato más en casa? no tengo ganas de estar tirada en una cama sin moverme…

y con un

“up to you” (usease, tú verás)

lo aceptó con resignación

Ya estábamos llegando a la hora de la cena y ahí seguía yo… paseo arriba paseo abajo haciendo surco en el parquet de casa y se me ocurrió otra brillante idea

y si pedimos bocatas y patatas fritas para cenar? mira que luego no me dejarán comer nada…

y así hicimos! llamamos a un bar de Cerdanyola en el que yo no me atrevo a entrar porque se me quedan los pies pegados en el suelo y saldría de ahí descalza, pero que hacen unos bocatas brutales de MORCILLA, con patatas fritas grasientas con una salsa que no sé qué lleva ni lo quiero saber. Me comí el bocata como si no fuera a comer en un mes, me di una ducha y terminamos de prepararlo todo. Que de vez en cuando me quedaba tiesa apoyada en la pared? Por supuesto, pero no me impidió llevarlo con relativa “elegancia” si se puede hablar de elegancia en una situación así.

De camino sonaba en el coche Enrique Búnbury, gritando como un poseso

“me calaste hondo y ahora me dueles”…

y yo a cada contracción le decía…

“que si me dueles… mecagüentoloquesemenea, que como me pases por encima de otro resalte te mato

Llegamos al hospital con contracciones cada 3 minutos y medio, a las 11.20 de la noche. Estaba la misma encantadora comadrona de la mañana, esa que me había tratado de ignorante y cuando me vio le contesté

“qué, ahora también estoy verde?”

a lo que contestó:

“no, no… tú ya no te vas de aquí… “

que digan lo que quieran, pero esas frases te ponen los pelos de punta.

mientras me pinchaban la epidural, mi señor esposo estaba malísimo por culpa del bocata de morcilla (es que este hombre no sabe lo que es bueno…)…. y yo tan feliz!

Y cuando terminó de hacer efecto ME DORMÍ! me quedé frita, por lo que pudiera pasar…

yo creo que me dormí por falta de sangre en el cerebro… estaba toda en el estómago, intentando digerir el bocata y las patatas grasientas…

Cuando la comadrona consideró que ya estaba preparada, llamaron al ginecólogo… ni un minuto antes! La verdad es que es un tío especial… yo creo que es hiperactivo, pero tiene la capacidad de quitar importancia a lo que cree que no la tiene y hablar en serio cuando toca. En cuanto entró por la puerta, después de que me soltara un

“bueno, qué? parimos?”

le pregunté si el niño venía con el cordón al cuello y que cuándo empezaban a respirar, porque era uno de mis mayores miedos. Me dijo que sí, que empiezan a respirar en cuanto entran en contacto con el aire y que no me preocupara, que él se lo quitaría y no pasaría nada.

Y para allá que nos fuimos! A PARIR, como decía el ginecólogo! Y después de que se me subiera encima la comadrona un par de veces y unos empujones salió el enano… con los ojos más despiertos que he visto en mi vida, iguales que los de su padre. Tengan ustedes en cuenta que habían pasado 3 horas desde que habíamos entrado por la puerta! Así que la cosa fue muy muy rápida!

No lloré… estaba demasiado emocionada, superada por la belleza del momento.

Juntos ya

Sólo me queda deciros que, mientras me cosía, el ginecólogo cantaba un “nananiero” que no tengo claro si me gustó por quitarle importancia al momento o si le habría partido la cara… aún me lo sigo preguntando!

Y hoy hace 3 años de aquella llegada… Desde entonces ha habido muchos cambios en nuestra vida, pero creo que han sido para enseñarnos a ser más fuertes.

Enano, como dice tu yayo,

la vida es una mierda y cuanto antes lo asumas mejor, pero esto también te ayudará a darte cuenta de que hay que disfrutar de las cosas buenas como si no fuera a haber más …

Y esperamos seguir disfrutando de las alegrías, tristezas, venturas y desventuras por muchos años.

Te queremos mucho, enano

 

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11 comentarios sobre “Una mirada atrás

  1. ¡¡Jajajaja!!
    ¡¡Ese bocata de morcilla!!
    ¡¡Eres mi héroa (q lo de la heroína estos días me pone triste..)!!
    Se me quedó en el tintero la explicación de por qué el 98% de las madres tenemos estreñimiento y no así los padres.. así que lo dejo para el segundo libro.. jejejeje.. pero sí, veo que es algo en lo que coincidimos eso, el 98%: estar sola en el baño más de 30 nanosegundos es todo un logro..
    ¡¡Bss a ese enano organizado y a sus santos papis!!
    Un gusto leerte.. ;-))

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  2. Felicidades al peque y a ti Laura por la parte que te toca eh! Me he emocionado y todo leyendo la llegada de Gael…. que bonito!!
    Muchos besos guapísima!!***

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    1. Lady, ya ves que no es tan dificil… verás como te va muy bien. Espero que te haya servido para quitarte algo de miedo!
      un besazo gordísimo a tí y a Luis!

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    1. Guapa! 3h allí, pero en casa llevaba unas cuantas más!!! y mientras preparando NdP para Burns y el CM… jajajajaja… vaya tela….
      ya verás como sí que va súper bien!

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    1. jajajajajaja…. el padre de la criatura es un padrazo! y en momentos de tensión no se atreve a llevarme mucho la contraria… porque puedo morder!
      gracias por comentar!

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